En Bolivia reemplazarán la ley antidrogas

Lo anunció el presidente Evo Morales y tiene dos objetivos: tratar la producción de ojas de coca y combatir la cocaína, derivado ilegal de esa planta.

“Tengo una propuesta, evidentemente, de cómo sacar la ley 1008: una ley para la coca y otra ley para la cocaína”, dijo el mandatario en una conferencia de prensa referida a una legislación en la práctica descartada por su gobierno, ya que promovió, desde su implantación, la destrucción coercitiva y violenta de cocales en Bolivia.

Agregó que lo “profundo” de la nueva ley sobre la coca será el reconocimiento que se hará de la planta como “un recurso natural”.
La hoja de coca está protegida en Bolivia por la Constitución promulgada por Morales en 2009, que la considera “hoja sagrada” por la importancia cultural, ritual y medicinal que tiene para campesinos, indígenas, mineros y otros sectores sociales.

No obstante, aunque la planta tiene usos reconocidos legalmente, sobre todo la masticación de la hoja, los cultivos también son desviados por el narcotráfico al contener alcaloides que permiten la producción de cocaína.

Morales se pronunció en ese sentido después de que esta semana la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc) certificara una leve reducción, de apenas uno por ciento, de los cultivos de coca, que pasaron de 20.400 a 20.200 entre 2014 y 2015.

El escaso resultado neto de la destrucción de cocales contrasta con el esfuerzo de las fuerzas de la Policía y el Ejército que destruyeron más de 11.000 hectáreas de la planta el año pasado.

Los agricultores de las zonas de Los Yungas (oeste) y del Trópico de Cochabamba (centro) volvieron a sembrar casi tantos cocales como los destruidos en el año.

El gobierno y los campesinos han planteado siempre que debe reformarse la legislación antidroga para que el nivel de los cultivos de coca aceptado por ley suba de 12.000 a 20.000 hectáreas.

Al respecto, Morales señaló que, al margen de la cantidad de hectáreas legales que se pueden tener en Bolivia, lo más importante es que la hoja de coca no puede identificarse con la cocaína en la normativa.

Un estudio de la Unión Europea (UE) difundido hace dos años en Bolivia estableció que todos los usos legales y tradicionales de la planta solo requieren una producción de alrededor de 14.700 hectáreas.

El informe de la Unodc estableció esta semana que alrededor de 35 por ciento de producción de coca del país, igual a unas 11.299 toneladas métricas, no pasó por los dos mercados legales para la hoja.

La presunción general es que las hojas de coca que no se venden en dichos mercados son las que alimentan al narcotráfico.

Fuente: Telam