Lázaro Báez: “Hay demasiado mano extraña en la causa”

El empresario se quejó de que “todos quieren que el hilo se corte” en su figura. Y calificó de “macabro” el escrache a sus hijos al llegar a Aeroparque, el miércoles pasado.

Desde la cárcel de Ezeiza, donde está detenido por la causa de la ruta del dinero K, el empresario Lázaro Báez habló con un portal del escrache que sufrieron sus hijos al llegar a Buenos Aires, insistió con que no es testaferro de Cristina Kirchner y aseguró que en la causa “hay demasiada mano extraña para que el hilo se corte” en su figura.

“No soy testaferro de Cristina Fernández de Kirchner ni de la familia Kirchner. Un testaferro no pediría, en la causa y por escrito, que se investigue la obra pública”, sostuvo el empresario K en diálogo con Infobae.

Consultado sobre si se siente traicionado por la ex presidenta, Báez apeló a la ambigüedad: “No sé si trata de traición o no traición. Lo que sí creo es que acá hay demasiada mano extraña para que el hilo se corte en Lázaro Báez”.

Esta semana, Lázaro Báez y sus hijos deberán someterse a indagatoria ante el juez Sebastián Casanello. El martes irán a Comodoro Py Martín, Leandro y Melina Báez, y el miércoles será el turno de Lázaro, su contador Daniel Pérez Gadín y el abogado Jorge Chueco. Para el jueves fueron citados Luciana, la cuarta hija del empresario, y el abogado Juan Pedro Damiani.

Al llegar a Buenos Aires, en la madrugada del miércoles, los hijos de Báez fueron escrachados en Aeroparque. “Chorros”, “ladrones”, “son todos corruptos”, “devuelvan la plata que nos robaron” fueron algunos de los gritos que escucharon al desembarcar del vuelo regular de Aerolíneas Argentinas que los trajo desde Río Gallegos. En el mismo avión viajó Máximo Kirchner, el hijo de la ex presidenta, que no sufrió escraches.

Sobre este episodio, Lázaro Báez se mostró dolido y desconfiado: “Esa es una expresión clarita de lo que estamos hablando. A mis hijos los insultaron, mientras que atrás sale el hijo de la ex presidenta, muy amable, todo el mundo con una recepción fantástica… Pero nosotros no éramos los que manejábamos los intereses de este país ni tampoco éramos, como dicen, los que direccionaban la obra pública. Es macabro que se direccionen todos esos insultos y esa agresión hacia mis hijos”.