Seis consejos para elegir los anteojos adecuados para tu hijo

Cuidar la vista de los más chicos es una de las cosas que los padres deben tener en cuenta durante su etapa de crecimiento. Acá te mostramos una serie de recomendaciones en caso de que tu hijo necesite lentes.

Es muy importante revisar la visión de los niños con frecuencia para detectar posibles problemas que puedan estar afectando la vida del niño e incluso a su rendimiento escolar. A veces, los dolores de cabeza pueden ser de origen visual y se debe visitar al oftalmólogo para que lo valore.

Cuando te dicen que tu hijo necesita anteojos y te pones por primera vez frente a cientos de modelos hay algunas cosas que debes saber antes de comprarlas sólo por la apariencia.

Que les gusten

Lo primero es involucrar al niño en la elección de sus gafas, si tiene edad adecuada, por supuesto. Es él quien va a llevarlas todos los días y debe sentirse a gusto con ellas. Debe deberlas como algo bonito y que le apetezca llevarlas, y no como un enemigo. Por eso que le gusten es importante.

¿Qué material elegir?

Las gafas de niño deben ser resistentes y ligeras. Para los más pequeños, las monturas de silicona son la mejor opción, ya que son más flexibles y evita las roturas. En niños mayores de cinco años, lo más recomendable son las monturas de acetato, puesto que disimulan mejor el grosor de la lente y suelen ser más difíciles de romper que las monturas metálicas o de plástico inyectado.

Para los niños con alergia al níquel, las monturas fabricadas a partir de titanio puro son una buena elección.

¿Redondas, cuadradas, grandes, pequeñas?

Hoy en día hay cientos de modelos de gafas infantiles. De colores, de metal, grandes, pequeñas, redondas, cuadradas.

El tamaño de las gafas dependerá del tamaño de las órbitas de los ojos y de la distancia entre los ojos del niño.

Es un error pensar que hay que comprar las gafas más grandes para cuando el niño crezca. La parte central de las gafas debe ajustarse a la parte central de las pupilas y deben ser lo suficientemente grandes para que pueda ver cómodamente en todas las direcciones. Pero ojo, tampoco deben sobrepasar la línea de las cejas ni ser más anchas que la cara del niño.

Que sean cómodas

El requisito indispensable. Las gafas deben ser cómodas y lo menos rígidas posibles para que no les suponga una molestia llevarlas. Tanto las varillas como las terminales, la parte de la gafa que rodea la oreja, deben ser flexibles y ajustables. También es recomendable que las varillas lleven bisagra con muelle para que no se rompan al ponerse y quitarse.

Los niños corren, saltan, juegan en el patio y las gafas tienen que ser parte de ellos, que no sientan que las llevan puestas. Es importante que no se les muevan al girar la cabeza o mirar hacia abajo. Deben ir bien ajustadas detrás de las orejas, pero sin hacerles daño. Asimismo, es importante que las gafas no se asienten en las mejillas ni produzcan marcas de presión o molestias.

Para ello, es recomendable llevar unos “stoppers” en las patillas, que abrazan la oreja del niño y hacen que las gafas no se caigan, en lugar de la típica cinta que les pasa por detrás de la cabeza que puede resultar más incómoda.

En cuanto al puente de la nariz, las gafas para niños deben tener la máxima superficie de contacto posible. Cuando son más pequeños y aún no tienen el puente nasal bien definido, son preferibles las monturas con puente entero, así el peso de la gafa se distribuye mejor.

Algunas gafas llevan puente partido, que a medida que el niño crece pueden dejar marcas en la nariz, pero hay unas almohadillas de gel que pueden ser una buena solución.

Asimismo, es importante que las gafas no se asienten en las mejillas ni produzcan marcas de presión o molestias.

¿Hace deporte?

Si el niño practica deportes de pelota o de contacto, las gafas tienen que ser adecuadas y seguras para que puedan realizar movimientos rápidos sin riesgos. Aún así, hay monturas deportivas específicas fabricadas completamente con plástico, con varillas sin bisagras. Para la piscina, también hay gafas de natación con lentes graduadas.

En cada caso, habrá que valorar el uso que se les dará, la graduación que necesita el niño y si merece la pena invertir en este tipo de gafas.

No te apresures a comprar

La compra de unas gafas no es algo para tomarse a la ligera. La salud visual del niño es muy importante y unas gafas que no son adecuadas para él puede empeorar la situación.

Ten paciencia, pide ayuda a un profesional y tómate el tiempo necesario para probar modelos, buscar precio y encontrar las mejores gafas para tu hijo.

Fuente: www.bebesymas.com