Diego Simonet y su lesión: contrarreloj por el sueño olímpico

Se rompió los ligamentos el 19 de marzo pero tanto él como el cuerpo técnico confían en que estará para la fase final. ¡Vamos Chino que te necesitamos!

Está y no está. Sí, pero no. Qué dilema el de la selección masculina de handball: en principio, lamenta la baja por lesión de Diego Simonet, pero todavía queda un hilo de esperanza para que el más talentoso del grupo se incorpore en el tramo final de la primera etapa de la competencia olímpica. El Chino Simonet es el Lionel Messi de los Gladiadores -así lo apodó la prensa especializada cuando empezó a deslumbrar en la liga francesa-, aunque la realidad es que su magia quedó momentáneamente sepultada por una rotura de ligamentos cruzados de la rodilla derecha.

El 19 de marzo pasado, el mundo -y el sueño olímpico- se le vino abajo a uno de los tres hermanos Simonet. De repente sintió un latigazo en su pierna en un partido con Montpellier frente a Flensburg, de Alemania, por los octavos de final de la Champions League de handball. El Chino hizo cuentas rápido y cayó en la cuenta de que los tiempos no le daban para llegar sano a los Juegos Olímpicos. Entonces lloró de impotencia por la ocasión perdida. Sin embargo, entendió que no había un segundo para perder y, en lugar de quedar lamentándose en la cama, se sometió a una intervención quirúrgica e inició una recuperación asombrosa que hoy lo deja en las gateras.

“Diego Simonet no está descartado”, apuntó hace unos días Daddy Gallardo, DT del seleccionado, que amplió: “El reglamento del handball te permite el cambio P, que lo podés hacer en cualquier momento de la competencia por una lesión. Y después tenés un reemplazo más dentro de la lista larga de los 28, situación que le correspondería al Chino. Veremos cómo va evolucionando”.

La situación es extraña, porque ayer a las tarde el plantel llegó a tierra brasileña y el Chino arribó a Río de Janeiro por fuera del contingente, sin una acreditación oficial. En cambio, se alojará con su familia al margen de las inmediaciones de la Villa Olímpica y se sumará al equipo para los entrenamientos. Es tanto el entusiasmo que acumula desde hace unas semanas que toda la comunidad del handball se entrega a sus deseos.

¿Cómo decirle que no a un jugador capaz de desanudar muchos encuentros y que se ha cansado de ser figura en Francia? Su sola presencia y su foja de servicios de los últimos cinco años ya son un llamado de atención para cualquier rival. De esta forma, se conjugaron sus declaraciones por querer participar (que resultaron un factor de presión, cómo no) con la necesidad del equipo para que hoy, Diego Simonet se aferre a una chance de jugar por los puntos, aunque sea mínima.

Desde el punto de vista médico, el panorama es sombrío. Carlos Marino fue tajante en el programa radial Handball de Primera: “En principio está afuera, porque no cumple los protocolos normales de una rehabilitación de rotura de cruzados. Es una posibilidad pequeña y tienen que darse muchas cosas para que forme parte de los Juegos, porque lleva cuatro meses de recuperación y lo mínimo para no tener riesgos de una lesión son cinco meses de trabajo”.

Es todo un juego de intereses, en donde se entremezclan el cuidado que debe tener el propio jugador con su físico, el contrato que debe hacer valer en Montpellier en resguardo de su figura y las garantías que pueda acumular el entrenador Gallardo para que su dirigido no corra peligros en la cancha. A fin de cuentas, el médico Marino reconoce que la advertencia médica es lo último que cuenta, en pos de determinar la baja, aunque parezca al revés.

Todos los días, tres horas por jornada, el Chino apuró trotes en la cinta aeróbica, bicicleta e interminables sesiones de kinesiología. Solo la cuenta regresiva perfilará el desenlace de su gran apuesta personal. El fixture, por lo pronto, es implacable: la Argentina debutará en la cita olímpica el domingo próximo frente a Dinamarca.

Fuente: La Nación.