Italia votará una reforma constitucional clave en diciembre

El 4 de diciembre se hará el referendo que decidirá el futuro de la reforma constitucional que impulsó para reducir el Senado y agilizar la política de su país y a la que atará su permanencia en el gobierno.

El primer ministro italiano Matteo Renzi, que este lunes fijó la fecha de la votación en la reunión del Consejo de Ministros, aseguró en los últimos meses su intención de “renunciar” en caso de una derrota en el referéndum, aunque luego matizó sus palabras lamentando haber “personalizado” la campaña hacia la votación clave.

La de diciembre será la primera prueba electoral de importancia para Renzi a nivel nacional, ya que llegó al poder en febrero de 2014 por acuerdo parlamentario pero nunca pudo revalidar el cargo con el voto ciudadano.

La reforma constitucional aprobada en abril establece entre otros puntos la reducción del Senado de 315 a 100 integrantes, el fin del voto directo para la elección de sus miembros y una drástica reducción de las funciones de la Cámara Alta.

Políticamente, si bien el Premier continúa al frente de las encuestas de opinión y conocimiento, las derrotas sufridas por el oficialista Partido Democrático en las elecciones comunales de mayo pasado en ciudades clave como Roma y Torino siembran dudas sobre la posibilidad de éxito en el referéndum.

Como objetivo político, la nueva norma constitucional que será sometida a votación en diciembre busca acabar con la inestabilidad crónica de Italia al terminar con el llamado “bicameralismo perfecto”, un sistema de equilibrio entre los poderes de ambas cámaras al que se atribuye buena parte de los problemas de gobernabilidad de un país que tuvo 63 gobiernos en 70 años.

La reforma constitucional, que transforma al Senado en un órgano de representación regional, casi decorativo, y confiere a los diputados la exclusividad de la labor legislativa, fue aprobada el 12 de abril por 361 votos a favor y siete en contra en la cámara baja, de 630 miembros. La oposición abandonó la cámara antes del voto.

La norma se suma a la reforma electoral “Italicum”, aprobada el año pasado, que contempla bonificar al partido que obtenga más del 40% de los votos en las elecciones con el 55% de las bancas de diputados para facilitar al formación de gobierno.

El próximo primer ministro, por lo tanto, podría gobernar con una mayoría mucho más holgada que cualquiera de sus predecesores y, sobre todo, evitar el veto de un Senado que de aprobarse el referéndum de diciembre tendrá una presencia casi testimonial.

En virtud de la reforma, los senadores dejarán de ser elegidos de manera directa y pasarán de los 315 actuales a 100, de los cuales 95 serán nominados entre los delegados comunales y regionales y otros cinco designados por el presidente de la República.

La reforma contempla que sólo la Cámara de Diputados “ejercerá la función legislativa” y votará la confianza al gobierno, dejando a la Cámara Alta únicamente la función de ratificar las reformas de la Constitución, además de temas relativos a los referéndum populares y tratados internacionales, entre otros.

Entre otras de las modificaciones, la ley insignia de la superministra María Elena Boschi suprime a las “provincias” al marcar que Italia estará dividida “en Comunas, Ciudades metropolitanas, regiones y el Estado” central a fines electorales.

Justamente Boschi llegó este lunes a Buenos Aires en el primer paso de una gira por Sudamérica en la que busca explicar a la importante colectividad italiana del Cono Sur las reformas en materia constitucional y electoral en las que ha tenido un rol relevante.

En ese marco, el oficialismo italiano calcula que casi 500.000 personas podrían aportar su voto desde la región para diciembre.

A diferencia de consultas anteriores, la de diciembre no necesitará un “quórum” (piso mínimo de votantes), sino que se dirimirá por mayoría simple de los votos, incluidos los de los ciudadanos italianos residentes en el exterior, como los casi 600.000 empadronados en Argentina.

Telam.