Eccema y molusco contagioso, dos problemas frecuentes en pediatría

Esas erupciones, habituales en la piel de los niños, suelen ser un motivo de preocupación para sus padres.

Los eccemas son un motivo muy frecuente de consulta en la población pediátrica. El término hace referencia a un proceso mediante el cual, en determinadas áreas, la piel se reseca, se enrojece, se pone áspera y produce picazón. “A veces tenemos eccemas que son únicos que responden a un contacto y también hay chicos que presentan una susceptibilidad a hacer eccemas. Hay chicos que tienen estas lesiones rojizas en la piel a repetición y eso lleva un nombre que se llama dermatitis atópica (DA)”, indicó la doctora Agustina Lanoël, dermatóloga pediatra, jefa del servicio de dermatología del Centro Paideia.

Una afección común

Aunque la causa exacta se desconoce, la DA es resultado de una combinación de condiciones hereditarias y otras cotidianas que desencadena la erupción roja y pruriginosa.

Se estima que en Latinoamérica, la dermatitis atópica afecta a cerca del 10% de los niños en edad escolar y, a nivel mundial, la prevalencia de DA es de aproximadamente del 20% en niños en edad escolar. “Esta es una enfermedad que ha aumentado notablemente su frecuencia en las últimas décadas. Aunque no sabemos bien por qué, es en los países desarrollados, la vida urbana, el estilo occidental, las familias de nivel socioeconómico y educativo alto y en familias pequeñas donde la enfermedad es más prevalente”, destacó la experta.

De este conocimiento, según señaló, surgen teorías para explicarlo como que la polución ambiental podría tener implicancias. “Está la hipótesis de la higiene, donde la exposición temprana a alérgenos ambientales y gérmenes no patógenos disminuiría la prevalencia de DA – en familias rurales y con gran número de hijos hay menos incidencia de DA-. Otra consideración serían baños con mucho jabón, perfumes, desinfectantes, productos más asociados a vida urbana occidental”, agregó.

El diagnóstico de esta afección en la piel se basa en las características clínicas de la enfermedad y, en general, es una entidad fácilmente reconocible para dermatólogos, pediatras y dermatólogos pediatras. “Muy raramente requieren estudios adicionales o son confundidos con otras entidades. De ser así una biopsia cutánea puede aclarar estas dudas pero es excepcional que sea necesario”, detalló Lanoël.

Recomendaciones y tratamientos

El objetivo del tratamiento no es la curación, sino el control de los signos y síntomas de la enfermedad. Esto consiste en el manejo del brote propiamente dicho y en educación sobre medidas generales de cuidado de la piel para prevenir estos episodios o para que, de ocurrir, sean más leves.

Cuando el eccema está presente en la superficie de la piel, el tratamiento básico es a través de la aplicación de cremas con corticoides sobre la superficie de las lesiones. Según la experta, “una vez superado el cuadro, es necesario mantener y cuidar la piel para que aquel niño o niña que es susceptible a presentar eccemas no los tenga o pueda separar los brotes”, indicó la experta que también es médica del servicio de dermatología del Hospital Nacional de Pediatría Juan P. Garrahan.

En este sentido, durante el brote hay un tratamiento específico que consiste en la humectación de la piel y la aplicación de crema con corticoides. “Depende del grado del eccema que, en general en la infancia son leves y moderados y siempre los podemos tratar de manera satisfactoria, pero hay casos excepcionales que pueden llegar a requerir medicaciones”, agregó.

Es importante la educación de la familia para reconocer y evitar los factores desencadenantes.

Fuente: Infobae.