Avanza la remodelación del Museo Fader

Hoy se abrió la licitación para realizar la obra. Con un presupuesto oficial que supera los $20 millones, el Gobierno de Mendoza busca devolver a los mendocinos un hito patrimonial y cultural histórico.

El Ministerio de Economía, Infraestructura y Energía abrió la licitación pública para la obra de consolidación y restauración del museo Emiliano Guiñazú Casa de Fader, que se encuentra cerrado al público desde fines de 2012, por el deterioro edilicio. La UTE CAPSA-Sanco fue la única empresa que presentó propuesta.

Con un plazo de 12 meses y luego de que la obra sea adjudicada, la empresa constructora podrá concentrarse en  las tareas de consolidación y restauración del museo y, por su valor patrimonial, de conjunto histórico, se incluirá también la recuperación del museo jardín, con el cierre frontal y perimetral.

El proyecto pretende brindar las condiciones seguridad, habitabilidad y confort, necesarios para abrir el museo al público, manteniendo la estructura original y evitando que los trabajos de conservación y restauración modifiquen groseramente esa estructura. Por esta razón, los pliegos licitatorios fueron muy estrictos a la hora de establecer las condiciones que deberían tener las empresas oferentes.

Los estudios estructurales previos a la licitación (a cargo de un grupo de especialistas en estructuras, de la Universidad Tecnológica Regional Mendoza) detectaron corrosión de los perfiles metálicos que soportan las losas, fisuras menores e importantes en la estructura y humedad ascendente en sectores puntuales. Las principales causas de los deterioros fueron la fundación en suelo limoso, el sobrepeso del edificio y las intervenciones, las grandes superficies expuestas a variables ambientales (temperatura y humedad) y el aporte de humedad en el terreno.

Las tareas de consolidación del Museo Fader incluirán el recalce de muros mediante la construcción de submuración bajo cimientos hasta alcanzar suelo granular; la reparación de todas las fisuras y grietas mediante relleno adecuado; la vinculación en distintos niveles de los muros de mampostería mediante perfiles; el refuerzo del muro de fachada; torreones y cubierta de losa de bovedillas y la construcción de cubierta para modificación de desagües pluviales.

Historia de la Institución y el edificio

El 31 de mayo de 1927 por Decreto N°423, el gobierno de Alejandro Orfila, creó el Museo Provincial de Bellas Artes que se constituyó en institución modelo y sustento para la conformación y afianzamiento del espacio artístico de Mendoza. Nació como “un centro de atracción popular y universal en materia de arte, reuniendo a la vez en él obras regionales, americanas y extranjeras, antiguas y modernas”.

Se ubicaba en el Parque General San Martín, y se inscribió en un contexto museográfico que en su época apeló a modernas concepciones de museo, con influencia de la pedagogía norteamericana y con una definida función social.

La sede actual tiene su origen en el año 1889, cuando comenzó su construcción como vivienda y finalizó en 1892. Después,  Emiliano Guiñazú compró la propiedad de más de 120 hectáreas,  ubicada en Mayor Drummond, con una casona de tipología rural que él mismo modifica otorgándole un aspecto más residencial, acorde a las utilizadas por las familias burguesas de la época. Se incorporaron las actuales carpinterías, se adquirieron las columnas metálicas de la galería, se decoraron los muros de los locales interiores con símil de diversos materiales y motivos ornamentales, se construyó la sala de la pileta interior con mosaicos venecianos, la reja del cierre frontal.

Fernando Fader pintó los murales mientras habitó la casona entre 1907 y 1914, ya que contrajo matrimonio con Adela Guiñazú, hija de Emiliano. En 1940 Narcisa Araujo viuda de Emiliano Guiñazú donó la antigua casona a la Provincia, con el propósito de convertirla en Museo. La casona perteneciente a la familia Guiñazú tenía la tipología propia de la burguesía de la época con características de casona suburbana.

El 15 de abril de 1945 se creó el Museo Provincial de Bellas Artes “Emiliano Guiñazú” y se inauguró en 1951 en ese edificio. El nuevo museo sigue las ideas museográficas del Profesor Julio Suárez Marzal, reconocido pintor y primer director, que llevó a cabo el proyecto de remodelación de la casa original y su entorno.  Uno de sus mayores aportes fue la creación del “museo jardín” con la incorporación del verde en los recorridos museográficos a través de un trazado del jardín al estilo francés que incorporaba salas de exposición al aire libre. Esta renovación incorporó el concepto de museo-parque y de museo- didáctico.