Del Potro se encuentra en busca de un entrenador

El tandilense busca quien lo acompañe en el circuito.

Hay un dato que es elocuente. Apenas nueve de los 100 mejores tenistas del mundo juegan sin entrenador. Y si la lupa permite ver más de cerca, el dato se reduce a sólo dos en el top 50. ¿Quiénes son esos dos que no tienen coach? Justamente dos jugadores que tienen un potencial de sobra como para pelear bien arriba en el ranking: Nick Kyrgios y Juan Martín Del Potro. Del australiano se podría hablar largo y tendido pero algo está claro: su potencia y su talento son directamente proporcionales a la locura que lo invade -muchas veces durante un mismo punto- y que le impide establecerse definitivamente en el circuito como una de sus mega estrellas. Lo del tandilense es para llevarlo a un análisis más profundo…

En Miami, Del Potro dijo que necesita “buscar un coach para que me ordene”. Una doble verdad: Del Potro se debe un entrenador y un entrenador, básicamente, ordena el juego de un tenista. De todos modos -y también lo dijo Del Potro- la búsqueda primaria es la de un preparador físico para luego apuntarle al coach.

Luis Barrionuevo, ex PF de Las Leonas, Los Leones y David Nalbandian entre otros equipos y deportistas, tuvo reuniones con los Del Potro (Daniel, el padre, y el hijo) pero las prioridades del atleta olímpico en Munich 1972 hoy pasan por otro lado. Y aunque la lista de los entrenadores -muchos de primera línea- que se le ofrecieron a Del Potro y a su entorno es bastante larga, no hay una definición segura en un futuro cercano. El problema es que los tiempos apremian al mejor tenista argentino. Porque ya tiene 28 años, porque después de tomarse un buen descanso para la pretemporada pasó por alto Australia, apenas pudo llegar a las semifinales en un torneo y no tuvo reacción frente a Djokovic y Federer en Indian Wells y Miami respectivamente, y porque su juego está estancado con un revés con el que da muchas ventajas porque su mano izquierda sólo empuja la raqueta.

Quizá la solución está más cerca de lo que Del Potro cree. Tal vez el entrenador que necesita para reencontrarse otra vez con, al menos, la versión de la segunda parte de 2016, sea Franco Davin. Es un nombre. Pero el nombre del que lo conoce como nadie.