Venezuela: volvieron a reprimir una protesta opositora que reclamaba elecciones

La Policía y la Guardia Nacional disolvieron con gases lacrimógenos y balas de goma una marcha organzada en el centro de Caracas para pedir la realización de elecciones.

Ver imagen en TwitterVer imagen en TwitterVer imagen en TwitterEl ministro de Interior y Justicia, general Néstor Reverol, acusó por los desórdenes a la oposición e informó que fueron detenidas 18 personas por policías y militares.
“El pueblo de Venezuela decidió salir a las calles y no se irá de ellas hasta que sea libre”, advirtió la alianza opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) en un comunicado.
El presidente de la Asamblea Nacional, Julio Borges, señaló que mientras el gobierno no llame a elecciones el pueblo “continuará en las calles luchando por la verdad, la democracia y los votos”, y ratificó la convocatoria a la “gran jornada de protesta nacional” en las calles para el miércoles 19.
“Haremos todo lo que tengamos que hacer para seguir adelante; no nos olvidemos que el gobierno dio un golpe de estado”, dijo Borges ante la concentración, y exhortó a los militares a que “no permitan que los utilicen” a través del juicio a civiles en tribunales castrenses.
Con todo, la noticia inesperada de la jornada fue el reclamo del general Miguel Rodríguez Torres al Consejo Nacional Electoral (CNE), organismo controlado por el gobierno chavista, para que publique el cronograma de los comicios de este año para evitar “más violencia”.
“Socorro H. preséntale al país el cronograma electoral que ya tienen listo y evita más violencia de calle”, dijo Rodríguez Torres en el primero de tres mensajes en su cuenta de Twitter, dirigido a Socorro Hernández, una de las directoras del CNE.
En los dos restantes agregó: “Con las elecciones regionales y municipales comenzamos a dar pasos a la reinstitucionalización. Todo dentro de la Constitución” y “Aunque los amantes de la violencia digan lo que quieran, reconciliar al país es necesario para superar la crisis”.
Rodríguez Torres participó en 1992 del intento de golpe de estado liderado por Chávez y a partir de 2002 encabezó la Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención (Disip), la policía política a la que en 2010 transformó en el actual Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin).
Más tarde fue ministro de Interior y Justicia durante las protestas cotidianas registradas entre febrero y junio de 2014, que dejaron 43 muertos, 873 heridos y 189 investigaciones por denuncias de violaciones de derechos humanos, según datos oficiales.