Cuatro ex magistrados federales fueron condenados a cadena perpetua por delitos de lesa humanidad

Con más de dos mil personas afuera de los Tribunales Federales, se leyó la histórica sentencia del “juicio a los jueces”. La Justicia decidió la máxima condena para los cuatro magistrados acusados por delitos de lesa humanidad durante la última dictadura militar.

Así, el denominado VI juicio por delitos de lesa humanidad, donde cuatro ex magistrados federales fueron condenados a cadena perpetua mientras observaban desde el banquillo de los acusados el veredicto.
Mientras tanto, afuera del edificio,  manifestantes de organizaciones de DDHH y partidos políticos aplaudieron en forma sostenida los resultado finales, para los 28 imputados, ahora condenados.

Los cuatro ex jueces acusados por delitos de lesa humanidad durante la última dictadura fueron condenados a prisión perpetua por los Tribunales Federales: Otilio Romano, Luis Miret, Rolando Carrizo y Guillermo Petra Recabarren fueron condenados con la máxima pena por la Justicia.

De esta manera se confirma un fallo histórico y sin precedentes para la Justicia de Mendoza. Además otros ocho imputados también fueron condenados a prisión perpetua. Mientras que Juan Carlos Ponce Ochoa, Héctor Rubén Camargo Granda y Miguel Ángel Ponce Carrera quedaron absueltos.

Por primera vez en la historia, el Tribunal Oral Federal 1 condenó a integrantes del Poder Judicial por considerarlos culpables de homicidios, privaciones de la libertad, tormentos, abusos deshonestos y allanamientos ilegales.

Tras más de dos años y medio de debate, los jueces Alejandro Piña, Juan Antonio González Macías y Raúl Fourcade, firmaron la sentencia.

52 víctimas todavía están desaparecidas. La megacausa tuvo más de 200 audiencias y cientos de declaraciones de testigos.

Algunas de las víctimas de los jueces condenados son dirigentes políticos, gremiales y sociales de conocida trayectoria en Mendoza. Entre otros figuran la actual Directora de Derechos Humanos, Luz Faingold; Marcos Garcetti, exsecretario General del SUTE; Carlos Abihaggle, exdiputado nacional del PJ y exembajador argentino en Chile; Roberto Roitman, expresidente de la Federación Económica de Mendoza y Alfredo Ghilardi, ex senador provincial del PJ.

También padecieron la inacción y complicidad de los jueces condenados, Horacio Martínez Baca, exsecretario General de la Gobernación durante el gobierno de su padre en los años 70, Alberto Martínez Baca; Fernando Rule, miembro de organismos de Derechos Humanos y el periodista mendocino Jorge Bonardell, fallecido en el exilio.

La lista de los 28 imputados y su sentencia

1- Alcides Paris Francisca Beccaria: prisión perpetua

2- Mario Alfredo Laporta Chielli: 15 años de prisión

3- Ricardo Benjamín Miranda Genaro: 10 años de prisión

4 – Luis Alberto Rodríguez Vázquez: prisión perpetua

5 – Armando Osvaldo Fernández Miranda: prisión perpetua

6- Pablo José Gutierrez Araya: prisión perpetua

7 – Marcelo Rolando Moroy Suárez: 18 años de prisión

8 – Diego Fernando Morales Pastrán: 15 años de prisión

9- Miguel Ángel Tello Amaya: prisión perpetua

10 – Rubén Darío González Camargo: 20 años de prisión

11 – Julio Héctor La Paz Calderón: 20 años de prisión

12 – Antonio Indalecio Garro Rodríguez: 3 años de prisión

13 – José Antonio Lorenzo Constantino: 3 años de prisión

14 – Armando Hipólito Guevara Manrique: 5 años de prisión

15 – Juan Carlos Ponce Ochoa: absuelto

16 – Héctor Rubén Camargo Granda: absuelto

17 – Miguel Ángel Ponce Carrera: absuelto

18 – Oscar Alberto Bianchi Bartell: 6 años de prisión

19 – Pedro Modesto Linares Pereyra: 6 años de prisión

20 – Paulino Enrique Furió Etcheverri: prisión perpetua

21 – Ramón Ángel Puebla: 20 años de prisión

22 – Dardo Migno Pipaon: 20 años de prisión

23 – Carlos Horacio Tragant Garay: prisión perpetua

24 – José Antonio Fuertes Fernández: prisión perpetua

25 – Otilio Romano (JUEZ): prisión perpetua

26 – Luis Miret (JUEZ): prisión perpetua

27 – Rolando Evaristo Carrizo (JUEZ): prisión perpetua

28 – Guillermo Max Petra Recabarren (JUEZ): prisión perpetua