El Gobierno no teme el costo electoral de subir la nafta y volverá a aumentarla en octubre

En el Gobierno no temen el costo electoral de subir las naftas a sólo 40 días de las primarias y aseguran que volverán a subirlas semanas antes de las elecciones generales de octubre.

El ministro de Energía, Juan José Aranguren, que no mide la efectividad de sus medidas en términos de impacto en la opinión pública, explicó hacia dentro del gabinete que el aumento del 7,2% de la nafta y del 6% del gasoil del pasado domingo forma parte del acuerdo que firmó el Gobierno con refinadores y productores en enero.

Según este acuerdo, hay revisiones cada tres meses y esta de julio es la tercera del año: la primera se dio con el aumento del 2 por ciento a principios de 2017 y la segunda fue la baja en abril del 0,1 por ciento para la nafta.

La cuarta revisión se dará en plena campaña para las generales y la Argentina seguirá siendo el segundo país con combustibles más caros en Latinoamérica, detrás de Uruguay.

Para estos cambios en la tarifa de los combustibles se aplica una “fórmula polinómica” en base a la cotización del petróleo Brent, biocombustibles y el valor del dólar, que subió 1,14 pesos en sólo 15 días en la plaza cambiaria. Es por eso que otro de los argumentos principales para la suma es la devaluación del peso que viene convalidando el Banco Central.

En el Gobierno explicaron que además se debían un par de puntos de compensación por la diferencia del precio del año pasado que estaba convenido ya entre el Ejecutivo y las petroleras.

En el Gobierno señalaron a LPO que a este acuerdo se llegó para que el precio internacional y nacional vayan convergiendo sin afectar las fuentes de trabajo en la Patagonia, como reclaman los gobernadores.

“Es poco serio romper este acuerdo por un tema electoral”, indicaron a LPO en el Ejecutivo.

El temor a la pérdida de puestos de trabajo implica principalmente a YPF. La petrolera semiestatal es dueña del 55 por ciento del mercado de naftas y era la más interesada en este aumento que le dé un alivio a sus arcas.

Según los datos oficiales, en el último trimestre YPF tuvo una ganancia de 200 millones de pesos, pese a que sus ingresos fueron de 57 mil millones. Esto se da por la gigantesca deuda en dólares que debe rendir a una tasa del 7,81 por ciento, que se come el 70 por ciento de los fondos líquidos de la empresa y que le impide hacer inversiones de envergadura.