Trastornos digestivos funcionales, frecuentes en bebés

Los trastornos digestivos funcionales representan un conjunto de síntomas crónicos recurrentes. Quienes los padecen son niños sanos, pero que manifiestan frecuentemente algunos signos como vómitos, constipación, cólicos, llanto o regurgitación, posiblemente por una inmadurez del tracto gastrointestinal.

Generan diversas consecuencias negativas: afectan la calidad de vida de los niños, los padres sienten que no los pueden contener, y en ocasiones provocan desgaste en la pareja y costos al sistema de salud, ya que las familias visitan a varios médicos en busca de una solución al problema.

A su vez, esta situación produce mucha ansiedad y trastorno del sueño en los niños. A futuro, los jóvenes que de chicos padecieron trastornos digestivos funcionales tienen mayor riesgo de presentar déficit de atención, problemas alimentarios y trastornos digestivos funcionales del adulto, como síndrome de intestino irritable, también llamado colon irritable.

Se estima que el 30% de los niños padece regurgitación, entre el 15 y el 20 % constipación y el 20% cólicos. En resumen, más del 50% de los bebés va a presentar alguno de estos trastornos entre las 3 semanas y el año de vida. Particularmente, los cólicos afectan en forma considerable la calidad de vida del niño y de todo su entorno familiar, pudiéndose presentar el denominado ‘cólico del lactante’, una condición que padecen bebés menores de 5 meses y que implica un llanto inconsolable, recurrente y prolongado que comienza y termina en forma abrupta sin causa aparente.