Cine y vino: dos placeres eternos

Todos los sábados de agosto, a las 21, La Enoteca se transformará en sala de proyección para compartir películas que retratan épocas significativas de nuestro país. El vino acompañará cada film para animar los comentarios. La entrada es gratuita.
 
 El cine, a través de los años, logró constituirse en uno de los productos culturales más importantes. Si bien la expansión de la televisión y, más adelante, de Internet, lo relegó a un segundo plano, es imposible negarle su impronta social y cultural. El cine tiene la capacidad de comunicar momentos, sensaciones, sentimientos y formas de vivir. Como proceso de comunicación, crea y recrea contextos, se apropia de los discursos que circulan por la sociedad y los reelabora, produciendo novedad. Es un elemento interesante para el análisis ya que sirve para explicar qué y cómo vive, piensa y siente la sociedad de la realidad que está siendo representada.
El ciclo “Noches de cine en La Enoteca” propone –durante los sábados de agosto- un recorrido por cuatro películas de directores argentinos que pertenecen a cuatro décadas diferentes y referenciales. La intención es acercarse a distintas estéticas cinematográficas y sus contextos y sumar al vino como acompañante en su reinterpretación. Así, el rito de disfrutar de una película y un vino unirá estos placeres que requieren de sentidos alertas y disposición para el disfrute.
Todas las proyecciones serán a las 21 y la entrada es un alimento no perecedero por persona que serán destinados a organizaciones sociales.
Así continua el programa
 
 Sábado 19 de agostoEste es el romance del Aniceto y la Francisca, de cómo quedó trunco, comenzó la tristeza y unas pocas cosas más… (1967) de Leonardo Favio.
 
Considerada una de las mejores películas argentinas, esta historia de seducción y enamoramiento entre Aniceto, Francisca y María está basada en un cuento de Zuhair Jury y sus imágenes están bellamente compuestas en blanco y negro, reflejando la vida de un pequeño pueblo de Mendoza, la forma de ser de su gente, los bailes de fin de semana y las peleas de gallos.
Crítica de Observando Cine
 
En la ciudad de Mendoza, vive Aniceto (Federico Luppi), se dedica al negocio de los gallos de pelea. Del microbús que tiene la ruta de Luján descienden varios pasajeros, entre ellos Francisca (Elsa Daniel), una mujer de mirada buena. Aniceto la observa y le gusta. Al tiempo ya son una pareja que sobrelleva el paso del tiempo juntas. Ambos tienen un corazón lleno de alegría, pero esta situación no dura mucho, llega al pueblo Lucía (María Vaner), una mujer de gestos coquetos y modos sensuales. Aniceto cree saber de mujeres, piensa que tener una aventura con Lucía no va pasar nada. Ingenuo Aniceto, egoísta que solo piensa en él y no en Francisca. (…) El manejo de cámaras de Favio es clave para observar la soledad en que se desenvuelven los personajes, pone énfasis también en las miradas, sobre todo en los primeros 15 minutos del filme. Por varios momentos el silencio invade el filme y una melodía inmensamente melancólica borda lo que observamos. Aniceto piensa que las mujeres lo aman y por eso siempre van a estar ahí a su lado, lo que desconoce es, que para ser amado es necesario aprender a amar primeramente. 
Sábado 26 de agostoHombre mirando al sudeste (1986), de Eliseo Subiela
 
Julio Denis es médico psiquiatra. Un día llega al hospital Rantés, un joven que dice ser un ser de otro planeta e irá introduciéndose en su vida, haciéndolo dudar si realmente está loco. Esta situación lo obligará replantear su vida y su profesión.
Comentario de CGNauta Blog
 
Con el desaparecido actor y artista argentino Hugo Soto como protagonista, el director Eliseo Subiela nos presenta un ensayo del hombre y sus deseos del porvenir, enfrentados al racionalismo y la ortodoxia que le impide olvidar el pasado, mirándolo con un romanticismo irracional.
Subiela habla de la realidad y cómo la intolerancia a otras perspectivas de la realidad y de la vida, obligan al sometimiento de una de ellas, sin mediación alguna, convenciendo uno al otro que su realidad es la equivocada, pese a que ambas tienen derecho de existir, aceptar el derecho de la otra nos llevará a que nuestra propia realidad se desmorone, por lo que el Dr. Denis se volverá un ejecutor nato, pues pese a su racionalismo, él mismo es un ortodoxo que depende de su propia realidad para existir sin ser capaz de ver más allá de eso.
Fuente: Fondo Vitivinícola Mendoza