Los miedos más comunes de las mamás primerizas

Ser mamá por primera vez es una de las experiencias más especiales de la vida. A lo largo de nueve meses ves como tu cuerpo cambia, tus emociones se vuelven una montaña rusa y todo se transforma a tu alrededor.

Hasta que finalmente tu pequeñito llega a este mundo y todo se vuelve más claro; solo pensás en cuidarlo y darle muchísimo amor. Pero no todo es color de rosa: es normal que, al no tener experiencia, sientas algunos miedos con respecto a tu bebé que en realidad no tienen fundamento alguno. En esta nota vas a conocer algunos de ellos, para que ya no te preocupes demasiado y solo te dediques a disfrutar de tu hermoso pequeñito.

¿Qué pasa si se cae y se “rompe”? Si tenés hermanos menores, primos o sobrinos, los habrás visto caer en más de una ocasión y han sobrevivido siempre, ¿verdad? Es normal que los niños tengan esta clase de accidentes, sobre todo cuando están empezando a caminar. Y aunque su apariencia sea delicada, los bebés son bastante resistentes a las caídas y un tropezón cada tanto lo les hará daño.

¿Estará respirando? Todas las madres pasan por este susto en los primeros meses de bebé. Si sos de las que en la noche se levanta varias veces para controlar su respiración, ¡tranquila! Solo es tu instinto maternal el que te pone en alerta constante, pero realmente no hay nada malo con tu pequeñito

¿Debería darle más comida? No quiero que muera de hambre. Aunque su pediatra diga que no está ganando tanto peso como debería, no tenés que asustarte. Solo tenés que estar atenta a los cambios de humor de tu bebé. Con el tiempo irás aprendiendo sus reacciones y sabrás perfectamente cada vez que realmente tiene hambre.

¿Qué pasa si el perro le hace daño? Si tenés mascotas, es bueno que las familiarices con el bebé ni bien llega a casa. Ante todo, los perros son guardianes del hogar y se encargarán de proteger al nuevo integrante de la familia.

¿Es suficiente abrigo, y si tiene frío? Probablemente esta pregunta te seguirá toda la vida, y cuando tu bebé sea adolescente le seguirás pidiendo que se ponga un abrigo antes de salir. ¡Pero no te desesperes! Solo sigue tu instinto y sabrás lo que tu bebé necesita.

¿Y si no soy una buena madre? Vamos, esto realmente no tiene sentido si realmente amás a tu bebé. Ningún niño viene con un manual bajo el brazo, y ser mamá es una experiencia que se aprende todo los días. Cada mamá es ideal porque es única, y los errores son parte del proceso de crecer y ser cada día mejor. No te asustes y disfrutá de tu hijo a cada momento, ¡él te lo agradecerá por siempre!