Polen: la pesadilla de primavera para los alérgicos

Más del 15% de la población es sensible al polen. Consejos para controlar los síntomas

En primavera no todo es color de rosa, al menos para los alérgicos al polen. El florecer de árboles y plantas es para ellos un verdadero problema caracterizado por molestos síntomas que se presentan sobre todo cuando están al aire libre y que impactan en la calidad de vida. Un buen diagnóstico, tratamiento y la toma de medidas preventivas ayudan a controlarlos.

La polinosis es una enfermedad alérgica que se presenta principalmente durante la primavera y verano cuando los granos de polen, que son capaces de sensibilizar a los individuos predispuestos, se hallan en la atmósfera, explican desde la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica (AAAeIC). Más del 15% de la población es sensible al polen, y en los jóvenes ese porcentaje se duplica (afecta a 3 de cada 10). Las ciudades son un mal escenario, ya que la contaminación del aire potencia el efecto alergénico.

Cuando los pólenes entran en contacto con las mucosas producen síntomas en los ojos, la nariz y los bronquios, produciendo rinitis y/o rinoconjuntivitis alérgica, que se expresa con inflamación en los ojos con lagrimeo, estornudos frecuentes, obstrucción nasal, abundante secreción acuosa por la nariz, y hasta puede provocar crisis de asma. Uno de cada cinco argentinos de entre 5 y 44 años sufren de rinitis alérgica, según reveló el primer estudio de prevalencia realizado en el país y cuyos resultados fueron presentados el mes pasado.

Cada especie vegetal tiene su período de polinización. Durante finales del invierno y primavera emiten su pólen la mayoría de los árboles (como el plátano, el ciprés), mientras que hacia finales de la primavera y verano es el turno de las gramíneas (la mayoría de los pastos) y las malezas durante el verano y parte del otoño, precisan desde la AAAeIC. Las gramíneas son el tipo polínico más alergénico y son la causa del 95% de los casos de fiebre de heno.

Dado que la mayoría de los síntomas se presentan cuando la persona está al aire libre, desde la institución aconsejan:

Durante los días soleados y secos, no realizar actividad física en las primeras horas de la mañana y a la tardecita, ya que en esos momentos es cuando se produce la mayor carga de pólenes en el aire.
Utilizar anteojos para evitar el contacto de los pólenes con las mucosas.
Utilizar su medicación controladora diariamente (en algunas ocasiones se deberá aumentar la dosis).
No ventilar la casa en los horarios de mayor carga polínica (primeras horas de la mañana y la tardecita).
Los días húmedos o lluviosos los pólenes se sedimentan por lo cual la carga polínica del aire disminuye.
Evitar cortar el césped o acostarse sobre él si se es alérgico a gramíneas y compuestas (pastos cereales yuyos y malezas).

No secar la ropa al exterior durante la época de polinización, el polen puede quedar atrapado en la tela.
Utilizar aire acondicionado con filtros.

Los especialistas sostienen, además, que lo importante es tener un diagnóstico correcto para realizar el tratamiento adecuado, con la intervención del especialista de alergia, lo que favorece el control de los síntomas y una mejor calidad de vida. Por otra parte, desde la AAAeIC, afirman que “la inmunoterapia con vacunas de alergia es el único tratamiento que puede modificar la sensibilidad a los pólenes y permitir que los síntomas disminuyan considerablemente, requiriendo nada o poca medicación para controlarlos totalmente”.

La asociación cuenta con cinco estaciones de conteo de pólenes en Bahía Blanca, Buenos Aires, Mar del Plata, Bariloche y Alto Valle de Río Negro. Los datos obtenidos sobre concentración (se establece un ranking de baja/media/alta) y tipo de polen (por familia o género de especies como gramíneas, malezas o pastos, árboles) son volcados en reportes periódicos que pueden consultarse en el sitio web de la entidad y son útiles para para profesionales y pacientes, a quienes les permite ajustar tratamientos sintomáticos y conductas cotidianas.