¿Cómo bajar la fiebre de forma natural?

La fiebre se trata de una reacción que provoca nuestro cuerpo cuando se halla combatiendo contra algún género de infección.
Por tanto, podemos considerarlo más como un síntoma derivado de una enfermedad que una nosología en sí.

El proceso consiste en una elevación de la temperatura natural a la que se halla nuestro cuerpo con el propósito de actuar como defensa y lograr expulsar los organismos que hayan generado la fiebre

Dado su origen, resulta conveniente la consulta a un profesional médico si bien siendo una anomalía tan frecuente existen multitud de antídotos caseros para abordar sus repercusiones.

DESCENDER LA FIEBRE USANDO ANTÍDOTOS CASEROS

Hay que tomar en consideración que el hecho de atenuar la Fiebre puede dejarnos sin un arma esencial de nuestro cuerpo para combatir las infecciones, con lo que siempre que no supere los treinta y nueve grados centígrados -ciento tres grados Fahrenheit- no debemos preocuparnos en demasía.

Nuestro cuerpo, por otro lado, tiene que encontrarse suficientemente hidratado a fin de que pueda combatir con eficiencia aquello que ha activado la fiebre, con lo que la ingesta rebosante de líquidos –especialmente agua- supone el primer y más esencial antídoto casero para combatir este síntoma.

Otro antídoto casero bastante recurrente contra la Fiebre consiste en enfriar tanto la cabeza como el cuello.

Para casos en los que la temperatura anatómico sea muy elevada, podemos emplear una bufanda de algodón grande, empaparla bien en agua -escurriendo el exceso- y envolverla cerca de la cabeza y del cuello, repitiendo el proceso una vez se seque.

El ajo es un comestible que contiene propiedades antibióticas y que robustecen el sistema inmunológico de nuestro organismo, con lo que podemos emplearlo para combatir el origen de la infección.

Un antídoto casero bastante frecuente consiste en moler múltiples dientes de ajo hasta forma una suerte de pasta.

Tras aplicar una fina capa de aceite de oliva en la planta de los pies, podemos contar con a su alrededor una gasa untada con dicha pasta.

En un sentido afín podemos emplear el vinagre como antídoto casero, mezclando 5 tapones de este producto con 2 vasos de agua templada. Con el resultado conseguido humectamos unos paños y envolvemos la parte inferior de las piernas