El ACV es la primera causa de discapacidad en el mundo

Dentro de los tratamientos disponibles actualmente, se ha desarrollado a velocidad creciente durante las últimas décadas, la Neurorehabilitación. 

El Accidente cerebrovascular (ACV) o Ataque Cerebral es un cuadro neurológico dado por la interrupción súbita de la circulación sanguínea en un determinado territorio cerebral. La historia del ACV es muy antigua, el primero en describirla fue Hipócrates en el año 400 AC y le dio el nombre de apoplejía, término que en griego significa “ataque violento”.

El número de pacientes afectados por esta dolencia aumenta año tras año, no solo en la población mayor de 65 años de edad, en donde se encuentra aproximadamente el 85 % de los casos, sino también por el considerable aumento observado en los últimos años en la población menor de 50 años (18 a 49 años).

El ACV no sólo puede provocar el fallecimiento del paciente, sino que los sobrevivientes quedan, la mayoría de las veces, con limitaciones físicas como imposibilidad para mover una o más extremidades (brazos o piernas), dificultad para caminar, hablar, o comprender el lenguaje hablado o escrito, de ahí la importancia que tiene que la población conozca de estas enfermedades, sobre todo reconociendo los síntomas, según grupoorono.

El ACV se clasifica en dos grandes grupos: ACV isquémicos y ACV hemorrágico, siendo la forma isquémica la de mayor frecuencia (87 %).

Hoy en día se encuentra disponible tratamientos específicos para el caso de los ACV isquémicos:

– Fibrinólisis que consiste en la perfusión por vía endovenosa de un medicamento denominado Alteplasa, que administrado dentro de las 4.5hs del inicio del ACV, en casos que cumplen criterios clínicos y de imágenes establecidos, facilita la recanalización de la arteria obstruida en un número importante de casos y en consecuencia se produce mejoría clínica, disminuyendo la posibilidad de secuelas físicas.

– Trombectomía mecánica que en determinados casos de obstrucción de arterias mayores se realiza por cateterismo super selectivo de la arteria cerebral obstruida con sistemas especiales para atrapar y extraer el trombo hasta 6 horas tras el inicio de los síntomas
Teniendo en cuenta estos tiempos limitados para aplicar los tratamientos debemos comprender que el ACV es una emergencia que requiere un diagnóstico y tratamiento adecuado.

Los avances en Neurorehabilitación

Dentro de los tratamientos disponibles actualmente, además de los ya mencionados, se ha desarrollado a velocidad creciente durante las últimas décadas, la Neurorehabilitación, expandiéndose también en cuanto a estudios y ensayos clínicos que se llevan a cabo cada vez con más frecuencia en este área específica. Se define como el proceso mediante el cual, el paciente se “habilita” nuevamente para reinsertarse en la vida laboral,familiar,social.

Asimismo se capacita al individuo y a su entorno para poder adaptarse a la nueva situación y llevar una vida lo más plena y productiva posible, dado que mejora la autonomía funcional, aumenta la frecuencia de regreso al domicilio y reduce la hospitalización posterior por complicaciones asociadas.

Uno de los pilares sobre los que descansa el concepto de neurorehabilitación es el de Plasticidad neuronal o neuroplasticidad. Se podría definir como la capacidad que tiene nuestro Sistema Nervioso Central, sus neuronas, de adaptarse al nuevo medio ambiente que se les presenta, de generar nuevas redes neuronales y conexiones con regiones remotas, antes no existentes, en respuesta a estos cambios en el entorno (por ejemplo, un evento cerebrovascular, el cual dejará un área cerebral dañada). Antiguamente existía el concepto de que esta capacidad sólo se encontraba activa en los niños, hoy se sabe que persiste en la vida adulta y es pasible de ser estimulada.

Pasado este tiempo del evento cerebrovascular agudo, entre los supervivientes se va encontrando una estabilización en su clínica y en su funcionalidad. Por definición, la rehabilitación es la responsable del diagnosticar, evaluar, prevenir y el tratar las secuelas encaminados a facilitar, mantener y optimizar o devolver el mayor grado de capacidad funcional e independencia posible al paciente.

Su objetivo en el ACV se puede orientar entonces hacia tres puntos importantes: valorar las lesiones y el déficit funcional en un momento dado y su evolución; hacer una estimación del pronóstico más probable y, teniendo en cuenta lo anterior; establecer un plan terapéutico individualizado para cada paciente. Se trata de un proceso particular a cada individuo, dinámico, de duración e intensidad variables aún en el mismo paciente.