Por qué tu celular delata dónde estás aunque le digas que no lo haga

Permisos que concedes al instalar aplicaciones en el móvil: ¿sabes qué significan?

La polémica sobre la geolocalización de tu móvil y tu privacidad sigue dando que hablar. Hace unos meses, desde Clipset nos avisaban de que tu móvil Android le chiva a Google dónde estás, incluso sin tu permiso. Recientemente, una nueva investigación publicada en The Conversation incide en algo igual de grave: tu smartphone puede delatar dónde estás, aunque le hayas dicho que no lo haga. Si hace unas semanas eran las propias autoridades militares estadounidenses las que se sorprendían debido a que la app Strava había revelado ubicaciones de bases militares secretas, una nueva investigación, elaborada por expertos de la Northeastern University (EE UU), con financiación de la Fundación Nacional para la Ciencia y el Departamento de Defensa de Estados Unidos, demuestra algo aún más preocupante, que un móvil puede ‘chivar’ tu ubicación aunque hayas desactivado la opción de rastreo por geolocalización. Esta vulnerabilidad tiene su origen en la amplia gama de sensores que incluyen los actuales smartphones. Sensores que son utilizados por las apps, especialmente, para delatar tu posición. Casi todos los usuarios piensan que desactivando la geolocalización del móvil se resuelve el problema, pero esta nueva investigación advierte de que no es así y que las apps pueden evitar o eludir esas restricciones. Actualmente, muchos smartphones pueden incluir un acelerómetro, un giroscopio, un magnetómetro, un barómetro, hasta cuatro micrófonos, una o dos cámaras, un termómetro, un podómetro, un sensor de luz y un sensor de humedad. Muchas apps que instalamos acceden sin problemas a la mayoría de estos sensores sin necesidad de permiso del usuario. Los investigadores fueron capaces de desarrollar una aplicación capaz de determinar qué letras marcaba un usuario de móvil en el teclado de la pantalla, sin leer los datos del teclado. Para lograrlo, bastó con combinar información del giroscopio y los micrófonos del teléfono. Para responder a la duda de la ubicación, se basaron en la brújula del smartphone, que también hace uso del giroscopio y el acelerómetro. A través de la medición de una secuencia de giros y encadenándolos a medida que la persona avanzaba, pudieron trazar un mapa de sus movimientos. Para ello, plantearon un algoritmo con posibles rutas realizadas en varias ciudades por personas a pie y en coche para ver si coincidían con las rutas reales en base a los sensores de los móviles estudiados en la vida real. La rutas reales que se realizaron coincidieron más de la mitad de las veces con las virtuales elaboradas por el algoritmo realizado en base a la información de sensores y mapas. Un algoritmo que tenía posibilidad de mejora y, en consecuencia, de precisión. Los investigadores se preguntan ahora si en base a este hallazgo, un móvil también podría acabar revelando otros datos sobre nosotros como la edad, el sexo o tu salud.