Los líderes de Corea del Norte, Kim Jong-un, y Corea del Sur Moon Jae-in, acordaron “la completa desnuclearización”, aunque técnicamente ambos países continúan en guerra

“Sur y Norte confirmaron su meta común de lograr una península libre de armas nucleares a través de una completa desnuclearización”. Esa es la parte más importante de la declaración firmada por los líderes de Corea del NorteKim Jong-un, y Corea del Sur, Moon Jae-in, en el marco de una cumbre histórica, la tercera de la historia entre ambas naciones.

“Una nueva Historia empieza desde ahora, el momento en que empieza una era de paz”, escribió Kim en el libro de honor, mientras Moon aludía a “una Península Coreana libre de armas nucleares”.

Ambos líderes se concentraron en declaraciones de fuerte contenido simbólico, pero su vaguedad desplazó el interés político global a la cumbre que Kim y el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, tendrán en las próximas semanas.

El propio Trump fue uno de los primeros en celebrar la histórica reunión de hoy entre Kim y Moon. “¡LA GUERRA COREANA TERMINÓ! ¡Estados Unidos y todo su GRAN pueblo deberían estar muy orgullosos de lo que está pasando ahora en Corea!”, escribió en su Twitter.

En el texto que cerró la reunión bilateral, Corea del Sur, un aliado cercano de Washington, reconoció el peso que tuvieron los gestos del gobierno de Pyongyang para llegar a este momento.

Antes de la reunión, Kim anunció que congelará sus pruebas nucleares y de misiles y que cierra su centro de pruebas atómicas.

Tras la firma ese texto, el líder norcoreano dijo que se esforzará “por lograr la paz en la península y por cumplir lo escrito en la declaración”, pero no mencionó en ningún momento el término “desnuclearización” o el programa de armas atómicas norcoreano.

Sur y Norte acordaron además continuar cimentando la “confianza mutua” a través de reuniones e intercambios telefónicos regulares.

El presidente surcoreano acordó también visitar Pyongyang en la segunda mitad del año para profundizar este nuevo acercamiento, cuyo objetivo final es firmar un tratado de paz definitivo que sustituya al alto el fuego que puso fin a la guerra de Corea y mantiene latente el conflicto.

Uno de los grandes gestos de la jornada fue cuando los dos líderes echaron tierra de los dos territorios sobre un pino de 1953, año en el que se firmó el alto el fuego entre los dos países, que fue trasplantado a la frontera.

El pino es considerado una suerte de árbol nacional en los dos países y las palas empleadas estaban hechas con madera de un árbol típico del Norte y con acero sureño y la tierra para abonar el árbol procede de los volcanes Halla y Paektu, los picos más altos y venerados a cada lado de la frontera.

El árbol fue plantado además junto a un camino que en su día utilizó el fundador del grupo Hyundai, Chung Ju-yong, un norcoreano de nacimiento, para visitar hace veinte años su pueblo natal y donar mil reses a Corea del Norte cuando el país trataba de superar la durísima hambruna de los noventa.

Al lado del árbol transplantado, Kim y Moon también descubrieron descubrió una placa conmemorativa en la que se grabaron las firmas de los dos mandatarios y en la que se lee: “Estamos plantando paz y prosperidad”.

“Espero que como este árbol, nuestra relación se mantenga siempre verde, incluso en invierno”, dijo el líder norcoreano tras concluir la ceremonia.

Todo fue simbólico a lo largo de este encuentro. Tras la ceremonia, ambos líderes dieron un corto paseo por un puente peatonal que hay en la frontera creada de facto en la década de 1950 y se sentaron a charlar durante varios minutos en un ambiente muy íntimo.