Mucho hemos escuchado en años recientes sobre los probióticos, los cuales son microorganismos vivos que proporcionan beneficios para la salud cuando son consumidos de forma suficiente.

Estos son indispensables para el bienestar de tu flora intestinal, y para el resto de tu cuerpo también, ya que el 60% del sistema inmunológico reside en el intestino. Pero ¿Sabes cómo deben ser consumidos para disfrutar de todos sus beneficios?

Lo primero que debes saber es que los alimentos fermentados como el kéfir y el yoghurt, en el caso de productos lácteos, son una excelente fuente de probióticos. El yoghurt es una gran opción para las personas intolerantes a la lactosa, ya que gracias a sus cultivos lácteos puede ser fácilmente consumido por ellos, brindándoles además nutrimentos como proteínas, calcio, potasio, vitaminas del complejo B y aminoácidos esenciales.

La importancia de elegir la cepa correcta de los microorganismos probióticos. Si bien, el consumo de los probióticos en general puede ayudar a nuestra salud, se debe elegir también la cepa correcta para el tipo de beneficio que estamos buscando.

Y ¿cuántos probióticos deberías consumir al día? Además de elegir la cepa adecuada, un consumo de al menos 10 mil millones de probióticos es lo recomendable y aunque esto puede sonar imposible, realmente es bastante sencillo de conseguir si elegimos el yoghurt adecuado.

Por último, debemos asegurarnos de consumir prebióticos, que son sustancias que no digeribles que estimulan el crecimiento de los microorganismos benéficos para el organismo. Estos se encuentran principalmente en alimentos de origen vegetal como las fibras, el ajo y la cebolla, y en frutas como el plátano. Consumir granos integrales, verduras en general y otros alimentos que aporten fibra, contribuyen también a obtener prebióticos.

Para ayudarte a realizar este cambio, compartimos contigo algunos consejos adicionales para mejorar tu salud digestiva:

Come porciones más pequeñas y de forma más frecuente sin aumentar la ingesta total de calorías.
Incluye alimentos ricos en fibra, granos enteros, leguminosas, y come cinco porciones de verduras y frutas al día.
Reduce la ingesta de alimentos grasosos y fritos, así como alimentos ricos en grasa animal.
Toma dos litros de agua simple al día y disminuye el consumo de bebidas alcohólicas, con cafeína o azucaradas.
Consume 240 g de yoghurt al día, se puede tomar como snack a media tarde o media mañana, como parte del desayuno, la cena e incluso en la comida como un postre. También puedes ponerte creativa y tomarlo como licuado, smoothie, mousse, o congelado como paleta.
Mastica bien y lentamente los alimentos y evita comer demasiado rápido.
Lleva un estilo de vida saludable: haz ejercicio de forma regular y abstente de fumar.

Como verás, una dieta sana y el consumo diario de probióticos puede ayudarte a mantener un balance adecuado en la flora intestinal y así disminuir inflamación, gases, ruidos, y malestares digestivos, logrando generar un cambio desde adentro.