La muerte súbita es la aparición repentina e inesperada de un paro cardiaco en una persona que aparentemente se encuentra sana y en buen estado. 

Causas

Mientras que los ataques cardiacos (que suelen confundirse con muertes súbitas cardiacas) están causados por un problema de circulación del corazón, las muertes súbitas cardíacas se producen por algún problema eléctrico.

Así, su causa más importante suele ser tener una enfermedad cardiovascular previa, es decir, toda alteración de la función cardiaca causada por una dilatación del corazón, por una válvula dañada o por anomalías congénitas en el músculo del corazón, podrían motivar el episodio. No obstante, también se han dado casos de personas que no habían padecido ninguna patología de este tipo.

Síntomas

Las manifestaciones de esta patología son:

Pérdida de conocimiento.
Ausencia de respuesta ante cualquier estímulo.
Dejar de respirar (parada respiratoria).
Pérdida del color de la piel. El paciente pasa de un color rosado a un azul violáceo.

Prevención

Dado el carácter inesperado de la enfermedad, no existen indicaciones que ayuden a prevenir la muerte súbita cardiaca. Sin embargo, la Academia Estadounidense de Pediatría recomienda unos consejos para ayudar a prevenir el síndrome de muerte súbita infantil:

Poner al bebé a dormir boca arriba, incluso durante la siesta.

Intentar que el bebé duerma sobre una superficie firme, como la cuna, y evitar que duerma en la cama con adultos o en superficies menos firmes como el sofá.

Utilizar una sábana liviana para cubrir al bebé y evitar la utilización de almohadas, cobertores o edredones.

Vigilar la temperatura de la habitación para que no esté muy elevada.

Mantener al bebé en espacios libres de humo.

Dentro de la muerte súbita se encuentran dos subtipos diferentes:

Muerte súbita en lactantes

Este síndrome es la muerte repentina e inexplicable de los bebés menores de un año de edad y supone la principal causa de muerte en el primer año de vida. En la mayoría de los casos el fallecimiento se produce entre el segundo y el cuarto mes, muchas veces mientras el lactante está durmiendo en sus cunas.

A día de hoy se desconocen las causas que provocan la muerte súbita en los bebés.

Muerte súbita en deportistas

Los deportistas, especialmente los gimnastas, los ciclistas y, sobre todo, los futbolistas, conforman un grupo de población que puede experimentar este episodio durante la práctica de la actividad física.

Aunque las noticias que más trascienden en los medios de comunicación suelen ser las relacionadas con deportistas profesionales, los expertos hacen énfasis en que todos, tanto federados como aficionados, deberían someterse a reconocimientos médicos específicos con asiduidad. Esto se debe, entre otras cosas, a que muchas de las muertes súbitas sucedidas en deportistas menores de 35 años, son causadas por malformaciones congénitas del corazón que podrían ser descubiertas con pruebas convencionales. Otro porcentaje mucho menor de estos eventos se produce por miocardiopatías, arritmias y otras causas, como fármacos.

En el caso de los mayores de 35 años, casi el 90 por ciento de las muertes súbitas son producidas por lesiones en las arterias coronarias causadas, en muchas ocasiones, por el consumo de tabaco o por un nivel alto de colesterol.

Así, realizar un examen, algo más exhaustivo en el caso de los deportistas federados, es fundamental para poder descubrir anomalías que puedan desembocar más tarde en una muerte súbita cardíaca. En esta valoración deberían incluirse: estudio de los antecedentes personales y familiares, un electrocardiograma y una ecocardiografía.

Diagnóstico

Por las características de esta patología, el diagnóstico no se puede realizar previamente. Conocer los síntomas puede ayudar a intervenir rápidamente e intentar salvar la vida del paciente.

Tratamientos

Sólo hay un tratamiento efectivo para frenar la muerte súbita cardíaca y es la desfibrilación precoz. Este procedimiento consiste en realizar una descarga eléctrica en el corazón, a través de unas palas o parches, con la que se pretende reiniciar la actividad eléctrica del corazón.

En el caso de no disponer de un desfibrilador a mano, o de no saber utilizarlo, se puede realizar una reanimación cardiopulmonar; consistente en el masaje cardíaco, combinando éste con la respiración boca a boca.

También existe la posibilidad de implantar un desfibrilador cuando se detecta, por ejemplo, un síndrome de Brugada.