Una subluxación afecta a la alineación normal de la articulación debido al estiramiento del tejido blando que la compone.

Aunque no siempre causan dolor, es importante tratarlas para que no causen complicaciones graves.

Una subluxación es una luxación incompleta que se origina por el desplazamiento de uno de los dos huesos que componen una articulación. Esta situación afecta la alineación normal de la articulación y compromete las funciones del sistema nervioso desencadenando múltiples problemas físicos.

La lesión produce una interferencia en el flujo constante de energía y la comunicación entre el cerebro y el resto del cuerpo. Por lo tanto, aunque al principio puede ser imperceptible e indolora, desencadena síntomas y patologías que disminuyen poco a poco la calidad de vida.

Es muy importante brindarle atención oportuna a cualquier tipo de subluxación, ya que su falta de control puede reducir la movilidad articular y las funciones asociadas a los nervios afectados. Por eso, es conveniente repasar sus principales causas y síntomas y el tipo de tratamiento que requieren.

¿En qué se diferencia una subluxación de una luxación?

Una subluxación es el dislocamiento de una articulación por el estiramiento de los tejidos blandos. Una luxación ocurre cuando dos huesos se salen de su posición normal. La diferencia entre ambos es que en la subluxación la pérdida de contacto entre las superficies articulares es solo parcial, en cambio, en la luxación no tienen ningún contacto.

¿Cuáles son las causas de una subluxación?

Las subluxaciones se pueden producir por micro o macro traumatismos. A menudo, la región que suele afectarse por esta condición es la columna vertebral, comprometiéndose el eje de sustentación y toda la estabilidad estructural del cuerpo. Sus causas incluyen:

Malas posturas
Movimientos inapropiados de las articulaciones
Sobreesfuerzo físico
Golpes
Rotaciones óseas
Accidentes

Tal y como ocurre con otros tipos de lesiones, hay algunos factores que incrementan la predisposición a una subluxación. Los más comunes son la mala alimentación, el sedentarismo, las malas prácticas deportivas y los trastornos de sueño.

Síntomas de una subluxación

Una subluxación se puede convertir en el principal desencadenante de una interferencia nerviosa. Aun así, muchos casos son difíciles de detectar oportunamente, ya que no siempre se manifiesta con dolencias o signos contundentes. En otros casos, sus síntomas pueden incluir:

Una articulación que a simple vista luce deformada o fuera de lugar
Inflamación y dolor intenso en la zona afectada
Entumecimiento y hormigueo
Inmovilidad de la articulación
Decoloración y aspecto amoratado

La atención inmediata ante cualquier sospecha de subluxación es determinante para un tratamiento oportuno y exitoso. Aunque no siempre generen mayores molestias, es primordial corregirlas lo antes posible. Así, al restablecerse el flujo nervioso se interrumpe el proceso degenerativo.

Diagnóstico de una subluxación

Para diagnosticar una subluxación el médico comienza por hacer una evaluación física del paciente. Luego, para confirmarlo, puede sugerir una prueba de rayos X que también permite ver si hay otros daños en la articulación. Por último puede solicitar una resonancia magnética para analizar los daños de los tejidos blandos.

Tratamiento de la subluxación

En un principio es difícil distinguir entre un hueso luxado y uno fracturado. Sin embargo, dado que ambas condiciones son de emergencia, es importante brindarle primeros auxilios y acudir cuando antes a un centro de atención médica. Las primeras medidas que se deben tomar son:

Llamar a emergencias o acudir de inmediato al centro médico.

Revisar la respiración y circulación del paciente.

Inmovilizarlo si la lesión es en la pierna, espalda o cabeza.

Si la lesión tiene piel rota se debe evitar a toda costa soplar la misma o hurgar en la herida. En lugar de esto, se enjuaga y se cubre con vendas estériles antes de entablillar.

Para entablillar la articulación afectada se debe evitar moverla de la posición en que se encontró. Luego, se ponen tablillas arriba y debajo de la herida.

Si la piel no está rota se presionan los alrededores de la articulación afectada para revisar la circulación.

La inmovilización de la articulación antes de recibir atención médica es relevante. De este modo se pueden prevenir daños mayores en los músculos, vasos sanguíneos, ligamentos y nervios. Cuando el médico evalúe la lesión podrá determinar cuáles son los medicamentos y terapias apropiadas.

Tratamiento médico

En algunos casos el médico administrará al paciente un medicamento para anestesiar e insensibilizar la zona afectada. Luego, tras evaluar la severidad de la lesión, puede sugerir:

Reducción: un proceso en el cual el médico hace una maniobra suave sobre el hueso para regresarlo a su sitio.

Inmovilización de la articulación: tras poner el hueso en su sitio, el profesional pone un yeso en la articulación para dejarla inmóvil durante algunas semanas.

Medicamentos: si el dolor persiste, se recomienda el uso de relajantes musculares y analgésicos.
Cirugía: este procedimiento solo se sugiere cuando la persona ya ha sufrido varias subluxaciones o la lesión compromete los músculos, vasos sanguíneos y nervios.

Rehabilitación: en todos los casos se sugieren terapias quiroprácticas o de fisioterapia para corregir las subluxaciones y restablecer el movimiento y fuerza de la articulación.

Todo tipo de subluxación desencadena trastornos dolorosos y con tendencia a complicarse. Por eso, aunque parezca un problema superficial e indoloro, es primordial buscar atención profesional lo antes posible.