¿Cómo saber si un lunar es maligno o cancerígeno?

La respuesta definitiva a esta pregunta la tiene el dermatólogo. Porque nadie mejor que un especialista para determinar la gravedad de nuestra lesión.

Sin embargo, muchas veces nos preocupamos en exceso por algo que en realidad no tiene demasiada importancia. Los lunares, por ejemplo, se han convertido en la obsesión de muchas personas. Aunque detrás de algunos lunares sospechosos puede haber un serio problema de salud. ¿Te preocupa alguno? No te alarmes y toma nota de algunas claves que te ayudarán a determinar si se trata de un lunar maligno o cancerígeno.

El ABCDE de los lunares

Los expertos en dermatología utilizan el ABCDE de los lunares para determinar si es o no maligno. Es decir: asimetría, bordes, color, diámetro y evolución.

Asimetría

Los lunares benignos crecen en círculos y hacia el exterior de la piel. Mientras que los cancerígenos crecen de forma desigual y asimétrica, es decir, una parte crece más que otra.

Bordes

Otro aspecto importante es el borde del lunar. Si tu lunar tiene un borde bien definido, no tienes que preocuparte. Los lunares malignos suelen tener bordes salientes y entrantes, que hacen que sea difícil determinar dónde empieza y termina el lunar.

Color

Fíjate en el color. Los lunares benignos tienen un mismo color que puede presentar varias tonalidades. Pero los lunares cancerígenos tienen diferentes colores como por ejemplo negro, café, a veces blanco o incluso un tono rojizo.

Diámetro

El diámetro también es importante. Los lunares pequeños de entre 2 y 3 milímetros suelen ser benignos. Mientras que a partir de los 6 milímetros, conviene vigilar atentamente nuestro lunar.

Evolución

El último criterio que utilizan los dermatólogos es la evolución de nuestro lunar. Los benignos suelen crecer lentamente, y cuando llegamos a la edad adulta se detienen. Pero los malignos, en cambio, crecen con mucha rapidez.

Analiza bien todos estos criterios y ante la menor duda consulta con tu médico. La prevención en salud es fundamental.