El desayuno tiene numerosos beneficios para nuestra salud, entre ellos, previene la diabetes tipo 2, las enfermedades cardiovasculares e incluso algunos afirman que puede favorecer la pérdida de peso.

¿Eres de las que se levanta y solo se toma un café? ¿Tu primera comida del día es a media mañana? ¿Desayunas un bol de cereales y nada más? Si es así, no lo estás haciendo muy bien. La sociedad actual se mueve tan deprisa que ha olvidado la importancia de un buen desayuno.

Así, la primera comida del día aporta la energía necesaria para comenzar la jornada con vitalidad, además de favorecer el rendimiento físico e intelectual, la concentración y la memoria. Es necesario desayunar a primera hora de la mañana algo sólido, para recargar las reservas de glucosa, la gasolina que nuestro organismo necesita para activarse, un hecho fundamental en el caso de los niños escolares y universitarios. Para saber qué debes desayunar, consulta el artículo desayuno saludable, pues debemos ingerir varios alimentos, no solo café y galletas.

Un desayuno completo y sano debe contener fruta, cereales, lácteos bajos en grasa, pan, mejor si es integral, y alguna grasa vegetal, como la margarina o el aceite de oliva. En este sentido, siempre ha habido una gran controversia a la hora de incorporar a nuestra alimentación alimentos como el pan, la mantequilla o la margarina, especialmente si se seguía una dieta o un plan para bajar de peso. Sin embargo, las últimas guías de alimentación otorgan mucha más importancia al pan y a los cereales integrales, por su aporte en fibra, vitaminas y minerales.

Con respecto al consumo de lípidos, aún existe la creencia de que todas las grasas son malas, pero nuestro cuerpo las necesita porque aportan vitamina E y ayudan a la absorción de las vitaminas E, D, K y A. Son más recomendables las grasas vegetales como el aceite de oliva, pero si estás entre la mantequilla o la margarina te explicamos cuál es la diferencia entre una y otra.