Nuestro cuerpo sufre cambios durante el día.

Despertamos superesbeltas y nos vestimos felices. Estamos todo el día en el trabajo y al llegar a casa nos quitamos el pantalón y vemos las piernas hinchadas, con las costuras marcadas de principio a fin. Nada sexy, pero así es como se ve la retención de líquidos.

Este problema, médicamente llamado edema idiopático -hinchazón sin causa-, es la consecuencia de la acumulación de líquido en los tejidos del cuerpo, que se produce cuando existe un desequilibrio entre las fuerzas que regulan el paso de los líquidos de una zona a otra. Esta es una situación que ocurre con normalidad en personas sanas y, en general, no es síntoma de ninguna enfermedad. Entre los factores que la ocasionan influyen el clima, el sedentarismo, el estrés y los malos hábitos alimentarios.

Estos últimos son los más determinantes. Los riñones retienen sal y agua, por lo tanto si se consume en exceso la tendencia será a retener mayor cantidad de líquidos, explica Luis Orozco, nefrólogo, y agrega un dato para muchas desconocido: el azúcar también hincha, ya que libera la hormona insulina en el páncreas, que favorece la retención de líquidos.

¿Cuándo preocuparse? Ya sabemos que la retención de líquidos no es para alertarse, pero siempre hay que estar atentos y observar nuestro cuerpo para detectar anomalías. Las personas amanecen sin retención, y si se nota desde la mañana es una señal de alerta. También se debe observar si hay dolores musculares frecuentes o decaimiento y alteraciones en la orina, como sangre o espuma, ya que podrían ser señales de una enfermedad renal. Si tiene dudas, lo recomendable es visitar a un nefrólogo o a un médico vascular periférico para que descarte causas riesgosas.

Ser mujer y el verano

La retención de líquidos afecta mucho más a mujeres que hombres,“porque hay un efecto de las hormonas sexuales, en este caso de la progesterona, que actúa en la segunda fase del ciclo menstrual, profundiza el especialista. Dentro de este grupo, sufren de retención de líquido con mayor frecuencia las embarazadas y las personas con deficiencias en su sistema vascular

Además, los días calurosos potencian este problema y nos hinchamos el doble. Con el calor la sangre se va desde el centro del cuerpo hacia brazos y piernas, sobre todo a estas últimas. Entonces les llega más flujo de sangre, pero le cuesta volver a subir, razón que ocasiona la mayor hinchazón de esta zona. Por todo lo anterior podemos llegar a retener fácilmente hasta dos litros de agua y subir dos kilos solo por el líquido que no se ha eliminado.

Se puede drenar el cuerpo si modificamos nuestros hábitos de vida. Privilegiar una dieta rica en frutas y verduras no es ninguna novedad, pero es la clave para el buen funcionamiento del organismo; ser estrictas al evitar el azúcar y reducir considerablemente el consumo de sal -nunca eliminarla, porque el organismo también la necesita- mantendrá el cuerpo más deshinchado. La cafeína tiene un efecto diurético, por eso es bueno tomar café, claro que en cantidades moderadas.

La actividad física disminuye la retención, porque permite tener un mejor tono muscular y que la sangre vaya desde las piernas hacia el corazón. Se recomienda especialmente la caminata, que estimula la circulación en las extremidades inferiores. Para quienes sufren de tendencia a las várices o no tienen buena circulación, las medias antivárices son un buen complemento porque estimulan el retorno venoso.

Otra ayuda son los masajes y el drenaje linfático. Sus movimientos rítmicos de proximal a distal estimulan el sistema linfático, encargado de reabsorber los líquidos extravasados, para devolverlos al torrente sanguíneo. En definitiva, reactivan la circulación y permiten que los líquidos acumulados en las extremidades puedan eliminarse.

Por último, hay cosas prácticas que ayudan a nuestra circulación: usar ropa un poco más suelta, un chorro de agua fría al final de la ducha y ponerse la crema hidratante con movimientos circulares y de abajo hacia arriba.

Alivio inmediato
Al llegar a la casa, recuéstese de espaldas y apoye los pies en la pared, para que las piernas queden verticales. Mantenga por algunos minutos; alivia y desinflama las piernas.
En el escritorio, levante las piernas a la altura de las rodillas varias veces durante el día para disminuir la hinchazón de los tobillos.
Si estuvo todo el día de pie, duerma con los pies sobre una almohada para ayudar al drenaje natural que realiza el sistema linfático durante la noche.
Si trabaja sentada, no se olvide de la pausa saludable. Caminar, pararse y corregir las posturas relaja y activa la circulación.