A pesar de convivir de forma diaria con los «smartphones», muchos usuarios desconocen premisas básicas sobre su funcionamiento.

No dejes cargando el celular toda la noche, que es malo» es una frase que la mayoría de los mortales de la era del «smartphone» (e incluso del «ladrillo») han tenido que escuchar. Las teorías que respaldan esta afirmación categórica son tan variopintas que van desde informes sesudos de científicos con nombre impronunciable a primos que «saben de informática», sin perder de vista las historias sobre teléfonos que explotan durante la vigilia e hicieron arder toda una casa. Pero, ¿qué hay de verdad en todo ello?

Para comenzar, la primera oración no es cierta. No, no es malo dejar el móvil cargando toda la noche o durante periodos de tiempo muy largos, aunque esta acción tiene algunos matices. Esta creencia parte de una verdad antigua. Las baterías de los móviles primigenios, hechas de níquel, padecían del «efecto memoria»: si se recargaban repetidamente sin agotar toda su energía, perdían capacidades y funcionalidad, lo que dañaba su vida útil. Una cuestión que fue subsanada con las baterías de polímeros de litio e iones de litio -tal y como demuestra este estudio publicado en la revista Nature-, que ofrecen mayor durabilidad (aunque a veces pueda parecer lo contrario, los móviles inteligentes son mucho más exigentes en materia de energía que sus antecesores).

Cuidado con los cargadores «piratas»

Este tipo de baterías tampoco necesitan una carga completa la primera vez que se utilizan ni corren el riesgo de explotar por la noche si el dispositivo (aquí también entran las tabletas) permanece conectado. Esto es gracias a que, al igual que los teléfonos, las baterías también se han vuelto «inteligentes»: una vez que la carga llega al 100%, éstas se desconectan y no dejan pasar la corriente. Por lo tanto, no hay sobreesfuerzo por parte de la batería, que sufre mucho más si se expone, por ejemplo, a altas temperaturas (no tienes que meterlo al fuego, con dejarlo en un salpicadero de un coche al sol, tu «smartphone» puede empezar a funcional mal) o se utilizan piezas que no tienen los estándares de calidad necesarios, como los cargadores baratos.

De hecho, el equipo de investigación del Centro de Almacenamiento de Energía de Argonne National Lab, con su director a la cabeza, George Crabtree, afirman que una de las principales causas de que un móvil explote mientras se está realizando una carga es utilizar un cargador no oficial que no reúna las condiciones de seguridad adecuadas.

Cargas cortas y entre el 40 y el 80 por ciento

Entonces, sabiendo todo esto, ¿cuál es la manera más recomendable para cargar el móvil? Aunque parezca mentira, la teoría más generalizada es que cargas cortas y repetidas son la mejor forma para alargar la vida de las baterías, que rinden mejor cuando la carga del terminal se encuentra entre 40 y 80 por ciento. Es decir, que si el móvil se mantiene entre estos valores, estaremos cuidando de la «buena salud» de nuestro móvil.

Lo que sí que es cierto es que, aunque cada vez menos personas lo hacen, es recomendable darle un «respiro» a nuestro móvil y apagarlo por completo. Los dispositivos actuales,a pesar de su aguante, no están hechos para funcionar las 24 horas del día, los 365 días al año, por lo que si queremos alargar su compañía sin que nos ofrezca ningún problema, lo más sensato es desconectarlo por completo durante unas horas.